Cuando un familiar no puede gobernarse por sí mismo —por una discapacidad intelectual, un padecimiento psiquiátrico o una enfermedad degenerativa como el Alzheimer— la familia necesita una figura legal para protegerlo a él y a su patrimonio.
El juicio de interdicción declara judicialmente el estado de incapacidad y designa un tutor (que cuida de la persona y sus bienes) y un curador (que vigila al tutor). Te acompañamos en todo el proceso con sensibilidad y experiencia, incluyendo los apoyos extraordinarios que contempla la legislación más reciente.
¿Qué incluye este servicio?
- Demanda de interdicción y trámite judicial completo
- Coordinación de los dictámenes médicos requeridos
- Designación de tutor y curador
- Apoyos extraordinarios y salvaguardias (modelo de apoyo a la voluntad)
- Autorizaciones judiciales para actos del tutor (venta de bienes, etc.)
- Rendición de cuentas de la tutela
¿Cómo trabajamos?
- Valoración gratuita. Nos cuentas tu caso por WhatsApp, teléfono o en línea; te decimos si procede y qué vía conviene.
- Estrategia y presupuesto. Diseñamos la estrategia legal y te damos un presupuesto claro, con plan de pagos si lo necesitas.
- Ejecución. Presentamos la demanda o el trámite y te informamos de cada avance, sin tecnicismos.
- Resolución. Acompañamos hasta la sentencia o convenio final y su inscripción, cuando aplica.
Preguntas frecuentes
¿Quién puede promover la interdicción?
El cónyuge o concubino, los ascendientes, descendientes o hermanos de la persona, y en ciertos casos el Ministerio Público. El juez resuelve con base en dictámenes médicos y la escucha directa de la persona.
¿Cuánto tarda un juicio de interdicción?
Típicamente entre 8 y 14 meses, dependiendo de la complejidad médica del caso y de la carga del juzgado. Pueden solicitarse medidas provisionales (tutor interino) desde el inicio.